Los Lunares son manchas pigmentadas que aparecen sobre la piel durante la infancia. Se desarrollan a partir de unas células llamadas melanocitos. Una persona adulta tiene aproximadamente alrededor de 20 a 30 manchas pigmentadas en todo su cuerpo. Su número aumenta dependiendo de la herencia, de la exposición solar o de determinados factores hormonales como el embarazo. Generalmente estas manchas, también llamadas “nevos” son benignas y pueden seguir siéndolo a menos de que presenten algún cambio significativo, lo que las convierte en lesiones sospechosas de malignidad.
Es muy importante revisar periódicamente los nevos para detectar cualquier cambio y si esta indicado, realizar una resección completa, que generalmente se realiza con anestesia local, seguida de un simple cierre de la piel, o si el caso lo amerita una reconstrucción de cirugía plástica. Todas estas lesiones requieren de un estudio de histopatología.
Para ayudar a vigilar sus lunares, siga la siguiente Regla del ABCDE
ASIMETRÍA. Las manchas pigmentadas y los lunares son redondos y simétricos. Una lesión sospechosa es asimétrica.
BORDES. Los lunares tienen un contorno regular, armonioso y geométrico. Una lesión sospechosa es de bordes irregulares.
COLOR. Las manchas y los lunares tienen un color homogéneo marrón claro u oscuro. Una lesión sospechosa tiene un cambio en su coloración habitual y no es homogénea, es dispersa.
DIÁMETRO. Los lunares son de tamaño pequeño (menor a 6mm). Las lesiones sospechosas tienen un diámetro superior a 6mm.
EVOLUCION. Si cree que alguno de sus lunares a cambiado de aspecto ha evolucionado en tamaño, color, o espesor, es motivo suficiente para consultar al especialista.